Will Hunting también necesitó orientación vocacional

Will Hunting también necesitó orientación vocacional

Hay una escena en Good Will Hunting que me da vueltas en la cabeza. Will trapea pisos en el MIT. Resuelve ecuaciones que los doctorados no pueden. Y un día termina sentado frente a Robin Williams en una banca del parque. Robin Williams no le pasa un test. No le dice "según tus resultados, eres lógico-matemático con tendencia analítica". Le dice "tu turno". Lo escucha. Lo confronta. Le muestra lo que podría ser si dejara de esconderse detrás de lo que ya conoce. La escena funciona por eso: Robin Williams no clasifica a Will con un test de alternativas. Intenta conocerlo.

Pienso en esa escena cuando conozco orientadores de colegios. Hacen lo mismo. Se sientan, escuchan, tratan de entender a cada estudiante. El tema es que Will Hunting era uno. Un orientador en Chile tiene 300 estudiantes.

Nos sentamos con diez colegios a entender cómo funcionaba su orientación vocacional y la historia era calcada en todos. Parten con un test que toma horas y entrega un perfil genérico. El orientador agarra ese resultado y se sienta con algunos estudiantes. Algunos. Porque no da para más. El 68% llega a cuarto medio sin tener claro qué estudiar. El orientador lo sabe. Pero el día tiene las mismas horas para él que para cualquiera.

Y después vienen caminos conectarlos con el futuro. Una visita a la universidad. La feria. Los tres ex alumnos, un ingeniero comercial, un doctor y un abogado. Caricaturizo, pero no tanto. Da igual si es un colegio en Santiago o una prepa en Monterrey, la historia es la misma. El estudiante que quiere estudiar biotecnología queda mirando. El que anda con la idea de diseño de videojuegos prefiere pensar en la Champions. Terapia ocupacional, en otra, ¿quién les cuenta cómo es eso? Cómo es un día de trabajo, una semana en la U. El colegio no tiene un egresado de biotecnología en la agenda del celular. No es culpa del colegio. No se puede tener un egresado de cada carrera instalado ahí.

Con eso nos metimos a armar Pulso Vocacional.

La cosa partió en una conversación con Seba y la Jo. La Jo se sentó con diez colegios a entender cómo podíamos ayudar en orientación vocacional. Lo que encontró era claro: los orientadores tienen la vocación y la sensibilidad para acompañar a cada estudiante, pero les faltan dos cosas. Tiempo para sentarse con cada uno. Y acceso a información real sobre carreras más allá de las cinco o seis más conocidas.

Los tres empezamos a darle vueltas: ¿y si el estudiante pudiera conversar con un egresado de la carrera que le interesa? No leer un folleto. Conversar de verdad. Preguntarle cómo es un martes cualquiera, si las prácticas son como las pintan, si se arrepiente de algo. Y no con un egresado nada más. Con alguien que está cursando la carrera ahora, y con un jefe de carrera que le explique la malla, los requisitos, las especialidades. Tres miradas distintas sobre la misma carrera, para cada estudiante, en cualquier colegio.

Pulso Vocacional hace eso. Es un agente de inteligencia artificial que conversa con el estudiante en tres fases. Primero lo conoce: qué le gusta hacer, qué valora en un trabajo, cómo se imagina su día a día, qué influencias tiene en la casa. No es un cuestionario de alternativas. La conversación se va armando según lo que dice. Respuesta corta, busca por otro lado. Se engancha con algo, tira del hilo. En quince minutos tiene un perfil vocacional personalizado. Lo cruza con los puntajes PAES reales y aterriza las opciones. Le sugiere carreras y lo invita a conocerlas conversando con tres personajes de cada una: un estudiante que la está cursando, un egresado que trabaja en eso, un jefe de carrera que conoce la malla por dentro.

Me pareció una gran señal lo que pasó cuando lo probamos. Buscamos gente cercana — primos, hijos de amigos, conocidos — y les pedimos que lo usaran. Un estudiante entró diciendo que le gustaba la música y las matemáticas. El agente le preguntó qué instrumento tocaba, si prefería tocar solo o en banda, qué sentía cuando resolvía un problema difícil. Respondía tranquilo, como quien conversa, sin sentir que estaba rindiendo una prueba. En un momento dijo que no se imaginaba encerrado en una oficina todo el día. Eso descartó rapidamente muchas carreras que en un test genérico habrían salido como "compatibles". Terminó explorando ingeniería en sonido, conversando con un egresado que le contó cómo era su día a día en un estudio de grabación. Esa carrera no habría aparecido en su radar de otra forma.

La cosa no quedó ahí. Los estudiantes empezaban a pedirnos accesos para sus amigos. Les parecía entretenido. Despejaban dudas que no tenían dónde resolver. "¿Puedo trabajar en un laboratorio con esta carrera?" "¿Cuánto gana alguien que recién sale?" Son preguntas que un orientador maneja bien para tres o cuatro carreras. No para 396.

Hay algo que me hizo sentido con todo esto. El CEP publicó un estudio el año pasado que dice que las aspiraciones de los estudiantes en Chile están "desacopladas" de sus capacidades. No calzan para ningún lado. Un estudiante de alto rendimiento en un contexto vulnerable aspira a menos de lo que podría. Otro, en un colegio acomodado, apunta a carreras que no conoce de verdad, solo porque son las que ha visto cerca. No es talento lo que reflejan las aspiraciones. Es entorno. A quién conoces, qué has visto, qué conversaciones has tenido. Pulso Vocacional no reemplaza al orientador. Le permite llegar a cada estudiante con información de verdad, priorizar a los que más lo necesitan, y le entrega un informe profesional antes de la sesión presencial. El orientador sigue siendo Robin Williams. Pero ahora tiene el conocimiento de cada Will Hunting para entregar el mejor apoyo.

Robin Williams no descubrió el talento de Will con un test de alternativas. Lo descubrió sentándose con él en esa banca, preguntándole cosas incómodas y escuchándolo de verdad. "Tu turno", le dijo. Y Will, que llevaba años escondiéndose, por fin habló.

Los orientadores hacen eso todos los días. Solo necesitan que alguien los ayude a llegar a todos.

Robin, si quieres conocer Pulso Vocacional y ver cómo puede acompañar la orientación en tu colegio, juntémonos a conversar.